Cada vez que alguien se sienta a la mesa está contando la historia de su cultura. Lo que come, la compañía elegida, los utensilios que usa, el espacio de la mesa y la cocina, el tiempo empleado, son el relato más claro de los mestizajes de una región, de los cambios que ha experimentado.
Así también las despensas bogotanas cuentan la historia de un abigarrado mestizaje: frutas de países distantes que pronto crecieron en las faldas de la cordillera, aceite de oliva importado, que alguna vez atravesó mares y ríos para subir a lomo de mula a través de los precipicios de Honda a Bogotá y que los indios fueron obligados a comprar aún en contra de sus gustos y necesidades, carnes de animales desconocidos en América antes de la Conquista y que hoy todavía son conservadas con una mezcla de técnicas indígenas y españolas, harinas de maíz y de trigo, papas y almendras, azúcar blanco de tierras calientes y sal de la sabana.
Este ciclo de talleres propone conocer, a través de los ingredientes y técnicas de cocina, los periodos de nuestra historia y las culturas que se encontraron en estas tierras.
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